De Nika Yamamoto a George Orwell

Nika Yamamoto

La periodista japonesa, Nika Yamamoto, ha muerto esta semana cubriendo los combates en la ciudad siria de Alepo para una pequeña agencia nipona, Japan Press. Otros tres reporteros, árabes y turcos, están desaparecidos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

El reportero, la reportera de guerra es un ser hecho de otra pasta.

Hace unos años se celebró en Estepona (Málaga) unas jornadas que dentro del proyecto Periodístico-cultural “Estepona, Ciudad del Periodismo”, trajo a parte  de los mejores reporteros de guerra españoles. Profesionales como como Ramón Lobo (El País), Fran Sevilla (RNE), Mónica G. Prieto (El Mundo), Brù Rovira (La Vanguardia), Olga Rodríguez (Cadena SER) y Dolores Masana (Presidenta de Reporteros Sin Fronteras)  o Mercedes Gallego (periodista empotrada en las tropas estadounidenses durante la Guerra de Irak) nos mostraron la parte menos romántica, si es que la tiene, y más cruda y dramática, que lo es, de esta profesión.

Todo periodista tiene el ramalazo de cubrir una guerra, o al menos todos los que he conocido. Tras el idealismo de contar lo que ves sin cortapisas se esconde la muerte, como el caso de Yamamoto, Anguita, Couso, Fuentes…y otros profesionales que han dejado su vida en hacer lo que más les gustaba: observar para contar la cruda realidad desde la prosa libre.

Contaban por aquella época alguno de ellos que no eran realmente conscientes de lo que se jugaban a la hora de informar porque dejaban de ser personas y se convertían en periodista de una manera automática. Que el miedo existe pero es mayor el afán de informar. Que nunca piensas en que te pueda pasar algo, simplemente porque no piensas lo que haces, simplemente eres observador de una situación crítica. Que la descarga de adrenalina es brutal. Y que sin lugar a dudas por más miseria y muerte que vieran o contaran, irremediablemente querían volver a hacer ese trabajo una vez pasado un tiempo.

El peligro es innegable y fue quizás el escritor George Orwell quien mejor lo describió en su libro “Homenaje a Catalunya”. El autor de “1984” realizó en esta novela un verdadero trabajo periodístico de sus experiencias como voluntario en las filas republicanas durante la Guerra Civil Española.

En su obra hay un parrafo que demuestra el sentido del peligro que tienen estas personas :

“no se teme tanto el ser herido como no saber dónde se producirá la herida. Uno se pregunta todo el tiempo por dónde entrará la bala, y eso otorga al cuerpo una muy desagradable sensibilidad”.

Cabe recordar que a Orwell la bala le entró por la garganta.

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